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La predecible historia de un asesinato

Hace un par de semanas volví a rebuscar en las estanterías de mi casa. Las noches, sin letras y sin autores, se me hacen pesadas y me cuesta conciliar el sueño. El elegido en esta ocasión fue Lorenzo Silva, y su libro "La niebla y la doncella". Sin embargo, en este caso, diré bien poco.
La trama se articula en torno a un asesinato de un joven ocurrido en la isla de La Gomera. Tres años después, el crimen, sin resolver, se reabre y se envían desde Madrid, dos guardias civiles encargados de investigar el caso. Uno de ellos, el sargento Vila, es el encargado de contarnos, en primera persona, como se van desarrollando los acontecimientos. El final queda resumido en lo de siempre. Drogas, juventud, sexo y corrupción.
Personalmente me ha parecido un libro aburrido, desde el principio. No crea suspense en ningún momento y el final es simplemente predecible. Tampoco me gusta nada que los autores usen a sus personajes para exponer sus ideas sobre temas que no vienen al caso, porque me aburren. No me interesa saber lo que Lorenza Silva piensa, por ejemplo, sobre la muerte, la mujer o la guardia civil. En resumidas cuentas, un libro para salir del paso.

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Carta a Harry Potter


Mi querido amigo Harry:

Te envío esta carta para despedirme de ti... aunque duela.
Después de casi dos meses, aguantándonos mutuamente y viviendo casi de noche, hemos llegado al final del camino.
Hoy, a las 4:32 a.m, acabó nuestra aventura.
Sin embargo no puedo decirte adios sin darte antes las gracias.
Gracias....
por transportarme a otro mundo,
por acompañarme en todas esas horas en las que estuve sola,
y, sobre todo, gracias por no dejarme caer, por sostenerme con otras historias cuando pensaba que la mía acabaría conmigo.
Te echaré de menos Harry.
Hasta siempre.

Cris

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La gran mentira de los ingleses

Armada...¿Invencible?. Ese fue el término jocoso con el que la historiografía inglesa calificó a la Gran Armada que Felipe II envió para enfrentarse a la Inglaterra isabelina en el año 1588.
¿La verdad?, resulto un desastre. ¿La mentira?, todo lo demás.
En el 2007 llegaba a las taquillas de todos los cines, "Elisabeth, la edad de oro", superproducción inglesa protagonizada por Cate Blanchett en el papel de Isabel I y Jordi Mollá en el de Felipe II. La ambientación, el vestuario, el montaje, la música... fabuloso, la Historia (con mayúsculas)... una burda, una calumnia, una mentira. Aunque al fin y al cabo es una pelicula, ¿verdad?. El problema es que recrea el pensamiento histórico que inhunda la gloriosa Inglaterra.
En primer lugar no defiendo a Felipe II. No es un rey que me caiga nada bien. Despótico, fanático, ambicioso, cruel, católico al extremo. Además reniego de la monarquía y de lo que ésta representa. Sin embargo, me molesta bastante el mesianismo inglés.
Es cierto que hubo un tiempo en que España, bueno la Monarquía Hispánica sería el término correcto, se alzaba como el reino más poderoso, el más rico, el más grande... y que al final acabaría ocupando un segundo plano en el concierto internacional, mientras que Inglaterra se hacía con su puesto. Pero con Felipe II no. Todavía no... (aunque la historiografía inglesa se empeñe).
Inglaterra habla de la gran batalla naval que acabó destrozando las naves españolas. Sin embargo, no hubo tal batalla. En ningún momento las naves inglesas destrozaron a las españolas.
Todo comenzó cuando, tras una serie de circustancias que ahora no vienen al caso, Felipe II decide invadir Inglaterra. Desde España se envían 141 buques que debían unirse en el puerto de Calais (en el norte de Francia) a los buques holandeses de Alejandro Farnesio (que se encontraba en los Países Bajos conteniendo a los rebeldes flamencos) . Desde allí se lanzaría el desembarco a tierras inglesas.
En julio de 1588 las naves españolas abandonan Galicia y se dirigen hacia el Norte. Las tropas inglesas se lanzan a su búsqueda. En los mares tiene lugar una serie de escaramuzas entre ambos contendientes, pero ninguno logra asaltar y derribar al otro.
El duque de Medina Sidonia, que capitaneaba las tropas españolas, pronto se da cuenta que el puerto de Calais no es seguro. A la altura de agosto, ambos bandos, cansados y sin municiones se retiran. !Ambos bandos¡.
El problema es que en la retirada por unas aguas que los españoles desconocían y a la altura de las Islas Horcadas, empezó el temporal y empezó el desastre. La formación se deshizo. El frío hizo estragos y frente a las costas de Irlanda se estrellaron los barcos menos fuertes. En diciembre de 1588 solo 50 barcos consiguieron llegar a las costas españolas y más de 10.000 personas perdieron la vida.
Los ingleses sabían que si Alejandro Farnesio hubiera tocado tierra firme los habría aplastado, como años antes había derrotado a los holandeses en Amberes. Sin embargo, y aun sabiendo que las naves inglesas nunca vencieron a las españolas, que todo fue resultado del temporal, patentaron su mentira y acuñaron el término descalificante de "Armada Invencible". Término que, perdónenme mis queridos ingleses, me negaré siempre a usar.

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Resaca de años

Ya esta.
Tenía que llegar. Dicen que, a veces, todo llega.
Cuestión de tiempo, quizá. No lo sé.
23.
En fin... adelante.

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Retratos (I). Juana, un destino incierto.

Hija de los Reyes Católicos. Esposa de Felipe el Hermoso, hijo del emperador Maximiliano I y descendiente de la casa de los Habsburgo. Madre de Carlos V, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y heredero del gran patrimonio borgoñes, austriaco e hispánico que le legó su dinastía. Y, por último, abuela de Felipe II, sin duda, el rey más poderoso de su tiempo.

¿Su nombre?, Juana. ¿Su apodo?, loca.
Corría el año 1506 cuando las Cortes de Valladolid la nombraron reina de Castilla. Por entonces, la joven Juana se encontraba en la corte flamenca con su bello esposo Felipe de Habsburgo. El 7 de septiembre de 1506 preparan su viaje a Castilla. Burgos es testigo de la entrada triunfal de los nuevos reyes. Sin embargo, nada hacía presagiar tal trágico destino. Solamente 18 días despues de aquellos actos, Felipe moría aquejado de unas graves fiebres. Jamás había tenido lugar un reinado tan breve en la historia de España. 26 años contaba entonces la pobre Juana. Daba paso a su leyenda...
Desde su boda con Felipe, Juana había desarrollado un amor enfermizo hacía su marido con continuos ataques de celos. Cuando muere, ya nada le importa. Ni la familia, ni los problemas de Estado, ni siquiera ella misma. Enloquecida y embaraza de la hija póstuma de Felipe, la futura infanta Catalina, inicia un peregrinaje con el féretro de su marido por los pueblos de Castilla. Y aun así no consiente que ninguna mujer se acerque al cadaver. Celos que no se detienen ni ante la barrera de la muerte...


Y fue por aquella actitud, por aquel comportamiento, por tal macabro espectáculo que pronto fue tachada de loca.
Juana "la loca"...
La que, a pesar de ser la tercera hija de los Reyes Católicos y sin posibilidades al trono, tuvo en sus manos el destino de una de las monarquías más poderosas de la época.
Y la que, sin embargo, enloquecida y declarada incapaz para gobernar, fue injustamente encerrada por su propio padre en el monasterio de Tordesillas. Con la única compañía de su hija Catálina, que al final la abandonaría para ser coronada reina de Portugal. Y con las escasas visitas de su hijo Carlos V, el gran emperador, el que, a pesar de todo, siguió manteniendo a su madre presa...
Trágico destino el de la pobre Juana...
Y allí permaneció. Allí vivió los últimos años de su vida. Encerrada. Cautiva y sola. Hasta que el 12 de abril de 1555 le sobrevino la muerte.
Una muerte que apenas trascendió los muros de aquella Villa.
Moría una mujer tocada por un destino glorioso que pronto se rompería y que la dejó al amparo de una soledad infinita que la acompañó hasta su muerte...
Moría Juana, la reina de papel... la eternamente loca...

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