Los dictadores escorpiones

Hoy me pregunto, cuando ya han pasado más de dos años, por qué decidí titular a mi blog La naturaleza del escorpión. Sinceramente no lo sé, supongo que porque en algún momento escuche la fábula y me gustó la idea. Para quien no la haya oído o no sepa de lo que hablo, aquí dejo su historia...
Cuenta un relato popular africano que en las orillas del río Níger, vivía una rana muy generosa. Cuando llegaba la época de las lluvias ella ayudaba a todos los animales que se encontraban en problemas ante la crecida del río.

Cruzaba sobre su espalda a los ratones, e incluso a alguna nutritiva mosca a la que se le mojaban las alas impidiéndole volar. Pues su generosidad y nobleza no le permitían aprovecharse de ellas en circunstancias tan desiguales. También vivía por allí un escorpión, que cierto día le suplicó a la rana:«Deseo atravesar el río, pero no estoy preparado para nadar. Por favor, hermana rana, llévame a la otra orilla sobre tu espalda». La rana, que había aprendido mucho durante su larga vida llena de privaciones y desencantos, respondió enseguida: «¿Que te lleve sobre mi espalda? ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco lo suficiente para saber que si te subo a mi espalda, me inyectarás un veneno letal y moriré!». El inteligente escorpión le dijo:«No digas estupideces. Ten por seguro que no te picaré. Porque si así lo hiciera, tú te hundirías en las aguas y yo, que no sé nadar, perecería ahogado».  La rana se negó al principio, pero la incuestionable lógica del escorpión fue convenciéndola... y finalmente aceptó. Lo cargó sobre su resbaladiza espalda, donde él se agarró, y comenzaron la travesía del río Níger. Todo iba bien. La rana nadaba con soltura a pesar de sostener sobre su espalda al escorpión. Poco a poco fue perdiendo el miedo a aquel animal que llevaba sobre su espalda. Llegaron a mitad del río. Frente a ellos se divisaba la orilla a la que debían llegar. La rana, hábilmente sorteó un remolino... Fue aquí, y de repente, cuando el escorpión picó a la rana. Ella sintió un dolor agudo y percibió cómo el veneno se extendía por todo su cuerpo. Comenzaron a fallarle las fuerzas y su vista se nubló. Mientras se ahogaba, le quedaron fuerzas para gritarle al escorpión: «¡Lo sabía!. Pero... ¿Por qué lo has hecho?». El escorpión respondió: «No puedo evitarlo. Lo siento. Es mi naturaleza»

Pues bien, todo esto venía porque creo que nunca estuvo tan acertado un título como el mío en tiempos tan amargos como los que corren. Y lo digo porque el mundo está vomitando uno a uno a sus escorpiones. Ya lo  hizo el siglo pasado en Europa cuando acabó con Mussolinni en Italia, Hitler en Alemania, Salazar en Portugal, Pilsudski en Polonia, Stalin en Rusia o con ese hombre pequeño y bigotudo que se hizo llamar El Caudillo en España. 
Ahora el mundo mira hacia los países árabes. Desde que un joven tunecino decidiera quemarse a lo bonzo en su país para protestar sobre el gobierno que lo amparaba, la mecha ha ido prendiendo uno a uno en el resto de los países vecinos. 
























El primero en caer fue Ben Alí en Túnez. Días mas tarde Mubarak abandonaba Egipto
 mientras que el rey de Marruecos, Mohamed VI prometía suavizar la constitución y limitar sus propios poderes, por lo que pudiera pasar. Sin embargo, la ola revolucionaria ha explotado en Libia. Allí, su escorpión, Muamar el Gadafi, no esta dispuesto a dejar de expulsar su veneno, por lo que, pistola en mano, está masacrando a su pueblo (con intervención internacional añadida). Por su parte, Siria amenaza con ser la nueva Libia; Yemen, uno de los países más pobres del mundo árabe, pide un cambio de gobierno; y Jordania exige una monarquía constitucional. 
Este es, a grandes rasgos, el panorama de escorpiones que han sucumbido o que están viendo peligrar su estabilidad al otro lado del río. 
Y hoy, estoy convencida que si alguien preguntara a cualquiera de estos dictadores por qué oprimen, matan, devoran y aniquilan a su pueblo, ellos contestarían: «No puedo evitarlo. Lo siento. Es mi naturaleza».

btemplates

1 comentarios:

El más REAL de todos los CABALLEROS dijo...

Una vez leí una muy similar, pero de origen chino.

--

. Un maestro oriental que vio cómo un escorpión se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el arácnido le picó. Por la reacción al dolor, el maestro soltó al animal, que cayó al agua y de nuevo estaba ahogándose. El maestro de nuevo intentó sacarlo y otra vez el bicho le volvió a picar. Alguien que había observado todo, se acercó al maestro y le dijo:

- Perdone, ¡pero usted es terco! ¿No entiende que cada vez que usted intenta sacarlo del agua lo picará?

- La naturaleza del escorpión es picar y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar -respondió el maestro.

Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al alacrán del agua y le salvó la vida.

--

Hay algo en la naturaleza humana que nos hace caer y caer en lo mismo, como el instinto del escorpión... ¿será innato?...

Hay personas dispuestas a ayudar a esos escorpiones, pero la única forma de hacerlo es ayudando a los demás a no tener que sufrirlos.

Se que no tiene mucho que ver con lo que criticas con tu artículo, pero me vino a la cabeza que conocía otra fábula de este tipo y quería ponertela.

Gran reflexión final Cristina

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...