Muerte es esperanza larga

Anoche, cuando pasaban unos minutos de las 4:00 a. m. terminaba de leer la última de las casi 1000 páginas que componen "La mano de Fátima", novela histórica escrita por Ildelfonso Falcones, conocido por su ya famosa "La catedral del mar", best - seller que alcanzó en el mercado la escalofriante cifra de mas de 2 millones de ejemplares vendidos. Uno de ellos recaló en mi casa, y tras su lectura quedé enormemente satisfecha con un libro, que al igual que mi querida "Los pilares de la Tierra" (Ken Follet, 1989), se desarrolla en torno a la construcción de una catedral, en este caso recreando la maravillosa Barcelona del s. XVI y la majestuosa Iglesia de Santa María del Mar. 
Fue por ese motivo, que cuando hace unas semanas comencé a leer la segunda obra de este autor, partía con las buenas sensaciones que me había proporcionado la historia de Arnau Estanyol unos años antes.   


"La mano de Fátima" se desarrolla en el periodo comprendido entre el levantamiento de las Alpujarras (1568) y el edicto de Felipe III que en 1609 decretaba oficialmente la expulsión sistemática de miles de moriscos que habitaban las tierras de España. Este fondo histórico sirve a Ildelfonso Falcones para crear la desgarradora historia de Hernando Ruiz, fruto de la violación que un sacerdote había perpetrado a una simple morisca de la población de Juviles. Como consecuencia Hernando vino al mundo con unos inmensos ojos azules que evidenciaban su desgraciado origen, y por ello fue conocido entre la comunidad morisca con el sobrenombre del nazareno, aquel que llevaba en su sangre la semilla cristiana de un sacerdote. 
Y es quizá por ese motivo que su vida se movió en tierra de nadie, entre cristianos y moriscos, entre la guerra y la paz, entre la abundancia y la miseria, entre el amor pasional y el cariño sincero, entre la vida y la muerte.
Sin embargo, esta vez la trama se me ha hecho excesivamente larga pues algunos tramos del libro se me antojaban un poco cargantes y otros sucesos acababan de la forma más estúpida posible. Hay episodios que no aportan demasiado al libro y toda la conjura final en la que Hernando intenta reconciliar ambas religiones es un tanto enredosa. Aun así, a rasgos generales, el libro es ameno y entretenido, sobre todo porque cuenta con la ingeniosa pluma de Falcones y con un magnífico y cuidado trasfondo histórico. 
Al tiempo, nos lleva a reflexionar sobre la difícil convivencia entre dos comunidades enfrentadas por un Dios al que ambas defienden como único y verdadero. Masacres, guerra, muerte, violencia, abusos... todo vale en un tiempo en el que el honor y la religión movían el mundo. La época del catolicísimo Felipe II y el final irremediable de Al - Andalus.    
Y en ese contexto, ante las atrocidades de una sociedad en el que la vida valía bien poco, dos amantes se juraban una y otra vez que "muerte es esperanza larga". 

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1 comentarios:

Pako dijo...

Hola,
lo primero buena crítica, aunque tiene un fallo, y es que tendría que empezar con la palabra "spoiler", para quien la lea sepa que se va a contar algo del libro como lo de conjura final ... .
Por otro lado el tema de fondo de choque de religiones, yo lo entiendo como choque de culturas y no de religiones, aunque es comprensible que en esa época lo que mas marcase cualquier cultura fuese Dios (y las interpretaciones muchas veces malévolas que los hombres hacían de él).

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